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jueves, 2 de julio de 2009

La Desigualdad Sexual En Los Tiempos Cibernéticos.

Uno pensaría que en estos tiempos modernos la mente de la sociedad se abre un cachito cada día, o por lo menos eso pensaba yo hasta hace un par de semanas, cuando a través de una ciberconversación caí en una triste realidad.

Como cualquier mujer vive del Internet tengo la costumbre de adentrarme en las inmensidades de la WWW y “conocer” personas del cualquier parte del mundo por eso vía por lo que hay momentos en los que estas charlas pueden convertir en rutinarias y repetitivas.

Pero eso no iba a sucederme una vez más por lo que decidí comentar una nota que leí ese mismo día: “El cerebro de las mujeres funciona mejor que el de los hombres”, o algo entre esas líneas, el caso es que desearía nunca haberlo hecho pues me tope con la pared más grande que jamás había imaginado.

Esta persona, a la que llamare Yasir simplemente por que así se llama, no solo se valió de mi simple comentario para destrozar los avances de las mujeres a través de los siglos sino que concluyó su verborrea llamándonos inferiores, incapaces y poco inteligentes.

Durante mas de una hora escuche decir una y otra vez que todo lo que yo dijera simplemente no era cierto, por que desde la creación Dios hizo a la mujer un complemento y no un igual que un hombre, nos hizo para simple función de la relegación y no hay motivo de evolución que pueda ponernos en la misma posición que ellos.

Las mujeres, según el, no poseemos ni la fuerza física, ni mucho menos, mental para ejercer las labores y cargos que desempeñan los hombres y las cosas que hacemos bien son simplemente por que los hombres dejan de hacerlas y en el curioso caso en que un hombre se decidiera a hacerlas, entiéndase limpiar, cocinar, lavar y / o cualquier otra labor domestica, estaría mucho mejor realizadas.

Pueden decirme que por qué lo escuche si me molestaba tanto lo que estaba diciendo, pero lo hice simplemente por el hecho de que creo en la libertad de expresión y así como el dijo sus argumentos yo exprese los míos, aunque hayan caído en oídos sordos.

Pueden considerarme feminista o anti machista o cualquier cosa pero en lo personal me siento orgullosa de ser mujer, de las oportunidades que serlo representa, deseosa de ser madre y extasiada por alcanzar una independencia, nada de eso cambió.

Lo que si cambió después de ese día es mi fe en las masas y en el cambio que creía representaba el alcance y acceso a información inmediata que representa el Internet, pues aunque digan que no se debe de generalizar tampoco se debe de descartar y esto solo comprobó que no estamos tan civilizados como se dice.

domingo, 15 de marzo de 2009


Mexicanas, sí podemos.

El concepto de Mujer que se tuvo hace un siglo en nuestro país, difiere drásticamente de las condiciones con que una (mujer) se desenvuelve hoy en día. No podemos culpar abiertamente a la sociedad mexicana de que tengan a las mujeres encerradas en una burbuja; pero aún habiendo cambios y mejoras, a través de los años no se han podido borrar por completo las huellas que ha dejado el machismo a base de maltrato por la desigualdad de géneros.

Tan sólo a través de una situación tan común, seguimos percibiendo muestras de degradación a la mujer: cuando algún hombre en la calle le falta al respeto a partir de palabras y miradas fuertes. De ahí, lo que le sigue: el hostigamiento, ultraje, violación sexual y femicidio representan parte de la cruel realidad que no ha podido ser borrada del mapa de la República Mexicana. Y es que parece ser más un factor social que político el que genera dicho problema.

En cambio, terribles son las realidades que mujeres de países del Medio Oriente viven a causa de política y religión. Creencias aberrantes las acorralan a una vida que está muy lejos de serlo, por el simple hecho de ser mujeres. Aquí nos quisieron quitar (prohibir) la minifalda por suponerse incitadora a agresiones; resultó ridícula la propuesta y el tema quedó en el olvido. Contrastante con la cultura afgana, en que las mujeres deben cubrirse de la cabeza a los pies, siempre ser acompañadas por un hombre y ¡que ni se atrevan a vestir colores vivos!

En nuestro país podemos tener carro, trabajo y ser infieles si queremos –ahí que quede en la conciencia de cada una-. Ellas no pueden ni manejar ni trabajar -si no es en casa-; y si es descubierta al tan sólo ver por error a un hombre se le juzgaría inmediatamente de infiel e impura, condenándola a la lapidación (ejecución con lanzamiento de piedras).

[Documental Islam y la Mujer: Mujeres bajo ley Islámica.]

La mutilación de los órganos femeninos es signo de otras culturas que consideran que la extirpación del clítoris o los labios mayores, es parte de creencias religiosas o de higiene. Éstas se hacen en una ceremonia donde la anestesia no es parte del plan, y el emitir ruidos al momento de cortar resultaría de deshonre familiar.

Les parece vergonzoso, ¿no? Pero, ¿quién se atrevería a dar un cambio a la vida de estas mujeres -seres humanos con sentimientos y anhelos-?, ¿Cuándo irá a terminar su tortura? Hablamos de una cultura arraigada a sus costumbres, sus leyes y normas. Y si como individuos no podemos hacer nada por ellas, hagamos algo por nosotros, ¡¡¡creamos conciencia!!!

Los derechos y libertades de que gozamos el día de hoy las mexicanas, suponen ser los mismos que tiene el género masculino; sino, estamos dispuestas a levantar la voz en contra de inequidades. ¡Cuántos modelos femeniles de que podemos presumir! Mujeres dignas de admiración y respeto, las que han puesto en alto a nuestra bandera nacional -al igual que muchos hombres. ¡Hombres, falta tolerancia!-. Las oportunidades las tenemos, basta con aprovecharlas.